Puede parecer consumista y hasta risible para algunos, pero cuando llevas varios años sin saber lo que sucede a tu alrededor y, te enteras de lo que sucede en el mundo únicamente cuando vas caminando y lees los titulares en los kioskos ( porque los diarios no existen ni siquiera para leerlos en el baño)... O más aún,cuando no falta quien te reclama : oye, pero ¿cómo no te enteraste de... ??? o peor aún, ¿en qué planeta vives???.....resulta tan alarmante para tu conciencia que te planteas, sin titubear, la posibilidad de adquirir uno de estos sobre-explotados aparatos.
Sin embargo, creo sinceramente que detrás de toda esta superficial excusa, hay varios escenarios que se nos revelan bajo esta presencia televisable .Uno de ellos podría ser, precisamente cuando llegas a casa y no existe más dialogo que el que te inventas contigo mismo. Entonces, enciendes el televisor.... Cuando te cansas del estático ordenamiento de tu cuarto. Enciendes el televisor. Cuando la música que escuchas, tu degustada música, ya no logra arrancar el aislamiento social en el cual te remueves y recabas la conciencia . Enciendes el televisor. Cuando los libros ya no son un espacio de deleite y distensión. Entonces, enciendes el televisor
.Cuando te aplastan las expectaciones y ahogas la belleza del silencio.Cuando te entristece la nobleza del recuerdo...Cuando terminas de llorar... Es entonces, cuando enciendes el televisor.
Ha pasado un tiempo desde que adquirí ese ansiado “televisor”. Mi padre aún recuerda que mi felicidad en aquel momento era impagable. Que sólo se asimilaba a la alegría candorosa de un niño que recibe su más anhelado obsequio.Puedo contar sin dificultad las veces que he encendido este cuestionado aparato.Que no han sido muchas la verdad. Aunque puedo asegurar que ha sido gratificante su aporte a mi vida.
Mientras la gente le da variados usos, debo confesar que quedé perpleja cuando oí una conversación en la micro hace algunos días. Se trataba de unos universitarios que aseguraban no poder vivir sin el televisor... y más aún, afirmaban ver solo canales de televisión abierta (nacionales) que peor aún, es la meca más pestilente que se le pueda entregar a la gente en nuestro país. Uno de los jóvenes decía que llegaba a estudiar a su casa y lo primero que hacía era encender la tele y ponerla en “mute” mientras estudiaba (¡!).... En casa de mis padres la pobre tele trasmite casi las 24 horas, ya que permanece encendida aún cuando no hay nadie mirándola... Y en más de alguna oportunidad he escuchado decir a mi hermana que se moriría en un lugar en donde no haya tele (creo entender que esa debe ser la razón por la cual nunca me visita...).
De hogar en hogar, este aparato se convierte en un miembro más de la familia. Aunque claro, sigue siendo una presencia que no llora, que no mama ,que no reclama. Brinda su compañía y se sienta a charlar en vuestra mesa. Mientras impone sus temas de conversación sobre todo al medio día, en que la gente se hace parte de los “Intelectuales de la farándula”, y se juntan todos a la misma hora a debatir sobre un tema de interés público. Me pueden responder : ¿a quién chu..%%%t··#.... le puede interesar si “Cote” le fue infiel a su honorable esposo, el “Mago Jiménez”, con un mentecato futbolista de apellido “Pinilla” ???
Me pueden responder ¿cómo es posible que en una casa que se está cayendo de a pedazos, en donde no les alcanza para cubrir sus necesidades básicas, exista una televisión en cada habitación?
Entiendo que es una cuestión generacional. También entiendo que los tratados de comercio internacional nos permiten acceder fácilmente a este tipo de tecnologías(y sobre todo las casas comerciales!)...Lo entiendo, está bien ... me calmo... lo entiendo...
Mejor volvamos al caso.Paradójicamente mi emoción, esa de la cual mi padre aún se acuerda, se debió principalmente al largo tiempo que tuve que esperar para lograr adquirir una “Tele”.Y debo recalcar que era una necesidad que se estaba volviendo vital . Claro, cuando ya no te queda tiempo ni para ir al cine, una tele se vuelve esencial.Y es aquí donde talvez yo encuentre mi punto máximo de esplendor en todo esto.
Fue el cine quien me empujó a amparar con tanta devoción ese aparato en mi habitación. Pues, eran tantos las paisajes que debía contemplar, tanta la belleza que se perdía de mi vista, tal la necesidad de imagen en mi vida que llegué a acumular decenas de películas y visiones que aún me mantienen enalteciendo el espíritu.
Y es que tuve una revelación... descubrí que mi vida es un film......
Sí, un film con una descomunal banda sonora que nunca termina.
Tengo una canción para cada imagen.Un tema para cada recuerdo...
Cuando encendí por primera vez mi televisor y logré hipnotizarme con la primera fotografía en movimiento, sentí tan desenterrada mi niñez, que sólo comparé esos momentos, a esas estancias ajenas a las cuales uno anhela volver y volver .
Y es que suelo ventilarme con visiones encantadas. Y es asombroso ver cómo estas imág
enes se hacen realidad a través del ingenio de un director de cine, iluminando cada segundo en que te aprestas a soñar... No es raro para mí. Y no lo será nunca. A menudo siento que una banda de músicos comienza a seguirme, entonando una gran revolución a mis espaldas. También puedo ver que una novia voladora se pasea como un pájaro que se filtra entre las nubes....Ellos siempre me visitan... se eternizan y yo los invito a comer a mi mesa.By Mayomé
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